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jueves, 4 de noviembre de 2010

Carta de despedida foliculopilar (creo):

Nota: Hoy he descubierto que hay una palabra más graciosa que pelusa, es folículopiloso (serían dos si las separamos, pero he dicho una palabra, así que lo junto y ya está) Fin de la nota.

Queridos folículos pilosos de mis piernas, dos puntos,

Os escribo para mandaros a tomar por culo, básicamente. Eso de que el tiempo hace el cariño es mentira, así que me da lo mismo que llevéis molestando de manera visible desde que tenía 13 años. Vale, sí, lo reconozco, llevaba uniforme y los leotardos azules hacían que la gente no os viera, pero me dolían las raíces de los pelos por opresión calcetinil, y eso no mola. Es como cuando te quitas una coleta que lleva todo el día en tu cabeza, que te duele la raíz porque ha cogido forma. Pero con los pelos de las piernas. Me parece súper cruel.

Por si os parecía poco, decidísteis que a los 14 empezaría a hacerme la cera. A LOS 14 AÑITOS. ERA PEQUEÑA E INDEFENSA!!! Lloré la primera vez que os arrancaron de mí, pero no de la alegría, sino del dolor. Y para más INRI, volvísteis a salir a los diez días. Mis piernas pican desde entonces como si fueran una lija. Joder.

Además, tiráis la piedra y escondéis la mano, so asquerosos. Que me he enterado de que las culpables no eran las hormonas como pretendíais que creyera. Que una no es tonta, que mi amigo el ginecólogo me ha dicho que las hormonas no son, que es un capricho vuestro.

Mi piel, que es muy lista, habló conmigo y me dijo que el mejor método para frenaros era no dejaros salir. Pero tenéis tanta fuerza que empujáis y empujáis. Y como mi piel es súper cabezota, al final ni os deja salir ni nada. Como venganza vais y os pudrís dentro de mí. Y formáis quistes que duelen y parecen granos dignos de una cara con acné. Así que me compadezco y digo: vale, si me paso la cuchilla para romper la piel, ya que no hay otro modo, saldréis con calma y podré volver a hacerme la cera. Sí, digamos que es cierto, pero también digamos que sangro cual cochina en  matanza.

Es que me dan ganas de llorar, hombreyá, es que no puede ser.

Así que hoy ha sido el principio del fin, tenedlo muy claro. Tras estar dos horas tumbada en una camilla sufriendo tortura china, con una máquina que parecía que hacía fotos pero en realidad quemaba, y con la sensación de tener mil agujas clavadas en mí, tras todas estas cosas, me han dicho que dentro de veinte días os empezaréis a caer. Me quedarán semi-calvas en las piernas, pero prefiero eso. Al menos es gracioso. Tener las piernas llenas llenitas de vello negro que parece púbico no lo es. Que tu novio tenga casi más pelos que tú, tampoco.

Lo siento, pero no he podido hacer otra cosa. Haberos rendido antes. Ahora vuestra muerte será lenta y dolorosa. Por mamones.

Un cordial y Zen saludo, Blase.





PD/ Al menos la chica que usa la máquina de fotos era simpática y me ha hecho muchas cosquillitas cuando me estaba pasando la maquinilla para dejaros sólo con 2mm de largo.