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lunes, 2 de septiembre de 2013

Aprobando. O no.

Y a estas horas escribo.
Para decir que mañana a estas horas ya habré aprobado un examen gordo gordo y más largo si cabe. Con el sonido de ballenas en el mar de fondo (viva Spotify).

Para decir que la vida es corta. Para aconsejar, si se me permite la licencia, que las decisiones se van tomando de poquitos a poquitos, sin pensar que una decisión dura para toda la vida. No lo pienses, de verdad, porque mínimo hiperventilas.

Porque somos dueños de nuestro futuro. Y si hoy quiero que mañana cambie algo, tomaré una decisión y la llevaré a cabo. Y si hoy quiero que dentro de un año las cosas hayan cambiado, también podré hacer que eso suceda, porque tengo en mi mano ir consiguiendo logros que me hagan llegar a mi destino. 

Quizá dentro de dos años quiera regresar. Y si quiero lo haré. Porque el espacio se queda donde está aunque el tiempo varíe y las variables hagan lo propio. Pero sabré reconstruir. Y si no se puede, es porque algo mejor tengo preparado, aunque sea una enseñanza. 

"Seamos realistas" es el sinónimo de "esto es lo que hay" y no me gusta la gente que te quiere arrastrar hacia esa actitud, porque probablemente hayan pasado por vivencias que les han escarmentado pero de las que no han sabido sacar nada positivo. Y señores, siempre hay algo positivo. Y no me refiero siempre a lo que se puede palpar. 

Dicho esto, mañana apruebo. Y si no, por algo será. 





(imagen cogida de www.revistasumma.com)

viernes, 19 de noviembre de 2010

Cuatro leyes BÁSICAS.

Mi madre, que es muy zen también (excepto cuando le dan ataques de histeria por mi culpa y tal), es funcionaria. Así que mientras trabaja (o eso creo) tiene el ordenador encendido y se dedica a mandarme mails muy bonitos, sobre todo de cosas relacionadas con la vida y con mi carrera, con post-datas como: mira esto qué interesante!! o Seguro que te encanta el fondo de la plantilla nº x.

Pues bien, hoy me ha mandado un mail que le viene al pelo a este, mi zen blog. Es mi filosofía de la vida pero puesta en palabras. Resulta que no es mía, sino que la inventarion los sabios (ergo soy súper sabia, ya lo decía Rumana). En la India son leyes que te enseñan desde que eres pequeñito. Mirad a Gandhi sino.

Os las voy a describir (copiopegando casi del mail y ya de paso haciendo un repaso de mi vida), a ver si os sirve de algo. Creo que pensando esto, tu vida puede ser mucho más feliz, o al menos tranquila y relajada, sin llantos amargos que duren demasiado, que ya es algo.

La primera:
“La persona que llega es la persona correcta”
 Es decir, nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.
Al leer esto me acuerdo más de la gente que me lo ha hecho pasar mal, que normalmente es en quienes pensamos cuando nos preguntan que a quién eliminaríamos de nuestras vidas. En realidad, ahora veo que normalmente aprendes mucho más de esta gente, se aprende más de los errores. Al saber en qué hemos fallado podemos mejorar, y mejorar nunca es malo. Aunque todo hay que decirlo, mejor que te enseñe alguien que te quiere y al que aprecias que aprender a base de palos, pero a veces es lo que toca.

La segunda:
“Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido”.
Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante.No existe el: “si hubiera hecho tal cosa…hubiera sucedido tal otra…”. No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado (por eso fue lo que pasó), y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante.
Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.
Éste es el tema: nuestro ego. Qué puñetero es el jodío. Y si toda nuestra vida fuera perfecta en términos de felicidad, amor, salud, dinero... ¿Qué pasaría el día que se nos rompiera una uña? ¡¡MORIRÍAMOS!! Tenemos el ego tan grande que no somos capaces de admitir que hemos causado algo "malo" en nuestra vida, o que lo hemos dejado pasar. La clave es pensar que tan malo no es cuando nos ha pasado. Sí, hay veces que es muy difícil, sobre todo cuando hablamos de cosas trágicas como la muerte, la destrucción de nuestro hogar, o la pérdida de alguien valioso, pero es así. Y cuanto antes lo asumas, mejor.

La tercera dice:
“En cualquier momento que comience es el momento correcto”.
Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará.
 Hay quien dice que esto es mentira, que normalmente la adaptación a una nueva etapa o una nueva actividad es algo complicada. Pero, volved a leer, hay adaptación, y si hay adaptación es que estás preparado. No todo va a ser tan fácil, no? Realismo, joder, realismo.

Y la cuarta y última:
“Cuando algo termina, termina”.
Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia.
Ésta probablemente es la más difícil de asumir, más aún si lo que termina es algo que ha sido feliz durante tiempo. Tendemos, como seres humanos que somos, a quedarnos con los recuerdos, porque el nombrado antes ego nos traiciona y a veces nos hace pensar que no podremos volver a ser felices o que no podremos empezar algo nuevo por nosotros mismos, salir adelante.

Si alguien pesimista lee esto, probablemente tachará a la gente que vive con estas máximas de idiotas e idealistas, poniéndose como excusa que él es realista, cuando en realidad lo que es es masoca. Es como quien dice que Dios (o como quieras llamarlo) no existe, alegando que si existiera no pasarían cosas malas en el mundo. Éstos no son masocas, estos no tienen fe y no se les puede achacar nada, hay quien cree y quien no cree, pero joe, que se busquen otra excusa.  Yo, sinceramente, prefiero vivir teniendo esto presente, ayuda a paliar muchas cosas que nos pueden parecer horrorosas y ayuda a enfrentarte a muchas situaciones que tenemos a diario. Y, sinceramente, me las creo. Pero no porque me lo cuenten, sino porque la experiencia me dice que sí. Quizá sea esa manía que tenemos de buscar una explicación para todo.... Personalmente, me quedo con que hoy toca ser feliz, y punto =)


Seh, esto no queda muy zen, ya. Pero es infantil, y mola.